miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA MARCHA DEL APRENDIZ

Como bien ya sabemos, al momento de ingresar a nuestros trabajos logiales,  lo hacemos con esta marcha la que nos recuerda en cada paso que damos: el nacimiento, la vida y la muerte, es decir, los tres períodos o etapas de la vida del hombre en su acepción simbólica primigenia.

Pero viene a ser también este acto “de orden” el accionar que tenemos los iniciados para conseguir, con estos tres pasos, conocer y recorrer el primer camino hacia la luz de la verdad, del entendimiento universal, del conocimiento de nosotros mismos, es decir recorremos simbólicamente con estos pasos nuestra propia existencia y vemos con la esperanza que, en el tercero, podamos descubrir la Luz creadora del universo.

No obstante, esta marcha que se da, no se realiza de forma  casual, sino en una posición perfecta y justa de nuestro propio cuerpo, realizando tres escuadras que se repiten en cada centro energético de nuestro propio cuerpo, adelantando en cada paso con un ritmo y vibración especial, dirigiéndonos hacia el oriente; es por ello con esta relación simbólica la que nos da un claro ejemplo de lo que el iniciado puede  lograr: “El despertar de la Conciencia”, el despertar de su propio sueño, de una propia ilusión que afecta a nuestros sentidos en cada paso que da, es decir, simbólicamente se abren en cada paso las puertas o portales que  en gradaciones o  etapas de su existencia lo afectan  hasta alcanzar su sublime perfección , que viene a ser la del propio magisterio.

Esta marcha es pues fundamental en nuestra tradición y merece que el iniciado investigue y penetre en este símbolo el cual deberá comprender y entender en su propia vida, no sólo teniendo este símbolo, sino utilizándolo para descubrir en algún momento su propia existencia los tiempos y etapas por el cual nos desarrollamos dentro del propio universo siendo no sólo agentes pasivos en el universo sino transformándolo constantemente de manera racional y consciente.
V:.A:.H:.
Víctor Hugo Valdez Vásquez